Daniela Molina Garfias

Bailo porque es lo más difícil que he hecho en mi vida. Cuestiona mis propias limitaciones y mi propia habilidad para aprender. En la práctica del movimiento puedo examinar mi experiencia de ideas, y al bailar practico el ser en todo mí ser. Mi movimiento me revela. Mi cuerpo manifiesta mis ideas. Para mí es la sensación que experimento cuando bailo que hace que la danza valga la pena. La libertad que emerge a través de la práctica directa de mi propio ser cinestésico en el mundo.

Como bailarina de danza contemporánea independiente, a lo largo de todos estos años, he ido desarrollando una manera particular de moverme que podría ser percibida como la acumulación de diversos factores, incluidos los enfoques de formación, las huellas de movimiento que han dejado los distintos procesos coreográficos en los que he participado y mi estructura anatómica.

Esta forma particular de movimiento se ha ido construyendo mediante un proceso de incorporación de diferentes experiencias de movimiento, tanto durante mi formación como en la práctica profesional, además de la acumulación de movimientos coreográficos y de influencias de entrenamiento y luego, en años más recientes, por mi propia coreografía e impulso de movimiento.

Mi Danza, es el resultado de experiencias encarnadas en una forma única de movimiento que es la que me moviliza y me gusta, y que, tal vez inconscientemente imita los estilos/trabajos de los coreógrafos y/o profesores con los que he trabajado.

Punto
de
partida

Mi encuentro con la Danza Contemporánea a nivel profesional sucedió hace 18 años, cuando comencé a estudiar Pedagogía en Danza en la Universidad de las Artes y Ciencias sociales, ARCIS. Durante mis años de estudios (1999-2003) tuve la oportunidad de aprender Técnicas Contemporáneas y participar en procesos creativos desde la mirada de distintos profesores y coreógrafos como: Nury Gutés, Claudia Vicuña, Almudena Garrido, Jose Luis Vidal, Daniela Marini, Rodrigo Fernández, Luis Eduardo Araneda, Francisca Morand y Carmen Beuchat.

Simultáneamente, tuve mi primer encuentro con lo que en ese entonces conocí como clases de “conciencia corporal”, lo que actualmente se conoce como prácticas “somáticas”, y que hasta ese momento eran totalmente desconocidas para mí. Durante mis dos primeros años de formación tuve la posibilidad de conocer la Eutonía con la profesora Ester Manzanal y posteriormente, durante dos años, el método Feldenkrais, con la profesora Margarita Reifschneider.

De
la
experiencia
sensorial

El filósofo y educador somático, Thomas Hanna, introdujo el término “Somatics” como “el campo que estudia el soma: es decir, el cuerpo percibido desde el punto de vista de la primera persona” (Hanna, 1986). La educación somática implica aumentar la conciencia y la comunicación para permitir una relación más eficiente e integrada entre la mente y el cuerpo. “Es ‘somática’ en el sentido de que el aprendizaje ocurre dentro del individuo como un proceso internalizado” (Hanna, 1990).

El encuentro con las prácticas somáticas, en mi etapa de formación en la universidad,  fue una experiencia muy significativa y reveladora, porque me confrontó con las ideas preconcebidas de cómo debía ser estudiar danza a nivel profesional. En lugar de basar mi aprendizaje en la percepción visual, la imitación superficial y la repetición del movimiento, tanto Ester Manzanal como Margarita Reifschneider nos guiaban hacia un trabajo más profundo donde uno tenía que asumir la responsabilidad de su proceso de aprendizaje; escuchando las sensaciones físicas para así desarrollar una “conciencia corporal”. Nos animaban a estar abiertos a la experiencia y a explorar las sensaciones personales, tomando conciencia de la nueva información que íbamos descubriendo a lo largo de las clases.

Todo este proceso me permitió explorar nuevas formas de movimiento, así como experimentar situaciones nuevas y diversas. Aprendí a ser consciente de estas experiencias y también a estar abierta y disponible a nuevas maneras de accionar frente a las diferentes propuestas de movimiento. Sin embargo, durante mis primeras etapas de entrenamiento, cuando los cambios físicos no coincidían necesariamente con el desarrollo de la comprensión, o cuando exploraba conceptos físicos pero aún no los entendía completamente, esta relación podía sentirse particularmente frágil o precaria.

Fue después de terminar mis estudios de Danza cuando tuve la oportunidad de trabajar como profesor ayudante de Francisca Morand, en la Escuela de Danza de la Universidad ARCIS (2005-2008), quien además de ser Profesora de Danza, es analista del Movimiento Laban (CMA) formada en el Instituto Laban-Bartenieff de Estudios del Movimiento, quien ha desarrollado una metodología de enseñanza y trabajo basada en las técnicas contemporáneas, la Improvisación de Contacto y los sistemas Somáticos aplicados a la formación de artistas de la danza, cuando comencé a entender y experimentar los beneficios potenciales de esta asociación. Este nuevo enfoque del movimiento me permitió realizar una transferencia directa y tangible desde el conocimiento somático hacia mi práctica de danza, tanto en clases de técnica como en procesos creativos.

La experiencia me llevó a revisar y cuestionar las posibles conexiones entre las prácticas somáticas y las técnicas de danza, en términos de cómo estos vínculos se pueden hacer y lo útil que puede llegar a ser para el practicante de la danza.

Algunos años despues, tuve la oportunidad de profundizar aún más en este conocimiento, al participar del proceso creativo para la creación coreográfica “Breaking Trail”, bajo la dirección artística de la profesora y coreógrafa inglesa Sasha Roubicek, quien ha desarrollado una metodología de enseñanza y trabajo, para sus clases de Técnica Release y creaciones coreográficas, basada en sus más de de 25 años de experiencia en Aikido y Kashima Shinryu swordsmanship, dos artes marciales japonesas. Además, de su trabajo con diferentes prácticas somáticas como Yoga,  Método Feldenkrais y Técnica Klein.

Este proyecto se enmarcó en la investigación para mi tesis de Magister: “An investigation of the ways in which teaching methodologies informed by somatic methods can influence creative processes” (2011-2013) cursado en la London Contemporary Dance School; Londres, Reino Unido.

Tanto en las clases de Técnica Release como durante el proceso creativo del que participé, Sasha Roubicek proporcionó un entorno pedagógico en el que pudimos experimentar con los enfoques somáticos que ella ha incorporado en su trabajo. Durante las clases, Roubicek inició con una exploración basada en prácticas somáticas y de conciencia corporal específicas fomentando la conciencia y una concentración más profunda sobre el origen del movimiento y también de la respiración para crear un sentido de conciencia individual a través de la auto observación.

La metodología utilizada fomentó nuestra exploración en la práctica específica de la conciencia en y para el movimiento alentando nuestra inmersión en el proceso creativo a través de una investigación de material por medio de actividades exploratorias desde la imaginación, sensación y rigor físico.

Mi participación en este proyecto me desafió con la pregunta de cómo podemos utilizar las experiencias somáticas para desarrollar habilidades y cómo podemos seguir aplicando esto, tanto en clases de técnica de danza como dentro de un proceso creativo.

Tanto la exploración, como los procesos internos proporcionados por las prácticas somáticas fueron y son importantes para abordar ideas como cambio, elección y exploración de nuevos descubrimientos. Todas estas nuevas ideas sobre cómo involucrarme en mi práctica de danza tanto como alumna, intérprete-creadora, y posteriormente Profesora de Danza, me han permitido estar abierta a la reorganización y transformación de mis conocimientos, siendo un aporte muy significativo a la hora de desarrollar herramientas para abordar procesos creativos, en clases de danza y en la performance.

Por medio del estudio de las prácticas somáticas somos capaces de cambiar patrones neuromusculares, para que podamos comenzar a aprender de nuevo, para ser conscientes de nuestros cuerpos. Es un proceso difícil, a veces tedioso y árido. Requiere paciencia y perseverancia, pero puede ser fructífero y muy esclarecedor.

Mi primera experiencia en las prácticas somáticas fue muy reveladora, porque empecé a entender la relación entre mi mente y mi cuerpo mientras me movía. Descubrí lo importante que es tener un compromiso mental durante el movimiento. El cuerpo y la mente crean un enfoque de exploración que es muy beneficioso para la creatividad, porque ayuda con el difícil proceso de dejar ir todas las ideas y movimientos que están preestablecidos en mi cuerpo. Me ayuda a abrirme a nuevas posibilidades y me permite aceptarlas.

Conciencia
del
cuerpo
en
movimiento/Awareness

Una de las herramientas somáticas fundamentales que he encontrado, increíblemente valiosa dentro de mi propia práctica, es el desarrollo de la conciencia del movimiento (cinestesia) y el escuchar nuestras propias sensaciones físicas. La antítesis de esto sería basar nuestra percepción en la imitación superficial y la repetición del movimiento, buscando una apariencia estética y una perfección técnica. Por el contrario, la educación somática se describe como un proceso que es “autoiniciado” y “autocontrolado” (Hanna, 1990).

Sin embargo, como explica Hanna, la educación somática encuentra que estos procesos autoiniciados y autocontrolados, a menudo son iniciados por un profesor que estimula y guía al alumno, a través de un proceso sensitivo-motor de cambio fisiológico. (Hanna, 1990).

La educación somática considera la experiencia esencial para el aprendizaje y esto es apoyado por la responsabilidad compartida entre el estudiante y el profesor al construir un proceso de aprendizaje.

La conciencia somática aplicada a la danza puede proporcionar objetivos sensoriales que apoyen un movimiento más completo y más eficiente, ayudando así a un sentido más integrado de la conectividad de todo el cuerpo. Se puede argumentar que muchas técnicas de danza podrían hacer esto, aunque quizás sea más fácilmente aplicable a las clases que dirigen la atención de los estudiantes hacia un enfoque experiencial y experimental del movimiento de su propio cuerpo: técnicas que no necesariamente tienen requisitos para un resultado estético específico del material de movimiento.

Por otra parte, las prácticas somáticas nos permiten tomar conciencia del hábito, una forma particular de desplazamiento, de manera que pueda introducirse un sustituto o una alternativa. Cuando ambas opciones quedan claras, se puede hacer una elección. Es entonces cuando tenemos un punto de referencia interno para el desempeño futuro a través del entrenamiento de la auto-regulación de nuestras opciones de movimiento. La conciencia somática puede ayudarnos a notar y clarificar nuestras propias decisiones en colaboración con el profesor y/o coreógrafo.

Dr. Moshe Feldenkrais (1904-1984), pionero educador somático que creó el método Feldenkrais usaba la palabra “conciencia” “para denotar conciencia-de, más conocimiento” (Feldenkrais, 1981).

El Método Feldenkrais, postula que con la conciencia interna uno puede entender sus límites y su potencial en movimiento. Mediante el desarrollo de la conciencia interna se busca aumentar la comodidad y la gama de movimiento, mejorar la flexibilidad y la coordinación, y producir habilidades motoras eficientes. Para iniciar el desarrollo de la conciencia, los estudiantes de Feldenkrais son dirigidos hacia dónde llevar su atención, dónde notar ciertas sensaciones y dónde notar el cambio o las diferencias. Moshe Feldenkrais declara:

“… Si haces algo y no sabes lo que estás haciendo, entonces es incorrecto para ti. Si usted sabe lo que está haciendo, entonces lo que haga es correcto para usted. Como seres humanos, tenemos la habilidad peculiar que otros animales no tienen, y eso es saber lo que estamos haciendo. Así es como tenemos libertad de elección”.

(Feldenkrais, 1981)

Es la conciencia la que nos permite escuchar los mensajes internos de nuestros cuerpos y por lo tanto nos permite tener algún control sobre ellos. Además, puede ampliar nuestro campo de percepción y permitirnos habitar físicamente nuestros cuerpos. Puede darnos el potencial para una gama diversa de movimiento, fuera de los patrones habituales. La intención detrás del énfasis en desarrollar la conciencia a través del movimiento es abrir nuestra experiencia: para darnos una mirada en la posibilidad de la transformación, el mundo de las nuevas elecciones.

Para comenzar el desarrollo de, o para mejorar mi sentido de la conciencia, intento dirigirme hacia dónde llama mi atención, dónde observar ciertas sensaciones, y dónde notar cambios o diferencias. En los procesos de aprendizaje que he participado intento que ocurran no sólo con el movimiento, sino con la conciencia del proceso de movimiento. Es esta experiencia de conciencia encarnada fundamental para mí, y que intento aplicar en mi práctica tanto como profesora de danza, coreógrafa e intérprete en los procesos creativos.

Cuerpo-Intérprete

Durante los procesos creativos en los que he podido participar tanto como integrante del Colectivo de Arte La Vitrina (2004-2010), como con distintos coreógrafos chilenos y extranjeros, estoy continuamente animándome a preguntar cómo estoy haciendo algo, cuál es mi intención, en vez de pensar en la acción de lo que estoy haciendo. Las respuestas a estas preguntas producen nuevas preguntas y así surgen nuevas maneras de abordar el movimiento. Me estimula prestar atención a los detalles, a invertir en la intención detrás del material, a entrar en éste, a pasar un tiempo haciendo, improvisando y profundizando en el movimiento y sus posibilidades.

Para mí los procesos creativos son como una excavación arqueológica, donde constantemente excavamos material más profundo y vamos redescubriendo, esta es una imagen que me parece útil e inspiradora.

Al habitar, interpretar una coreografía, la experiencia inmediata que se encarna y vive a través de mi danza es efímera; una idea de movimiento que se materializa en el movimiento y el espacio, es moldeada en otra, y otra; se forma una secuencia de acontecimientos. Entonces el movimiento se detiene, pero continúa vibrando en mi cuerpo; calor, un calor extraño y una sensación tangible.

La experiencia y la acción siempre dejan su huella; existen, de manera diferente, en alguna parte atrás de mi cerebro o un recuerdo en mi mente. Resuenan en mi cuerpo, dejando una huella en la historia de mi cuerpo, moviéndose, y dando paso a la siguiente danza.

Fluído mutable cuerpo-en-flujo.

Bibliografía

What is Somatics? (n.d.). Recuperado 9 Enero, 2018, from https://somatics.org/library/htl-wis1

Feldenkrais, M. (1981). The elusive obvious, or, Basic Feldenkrais. Cupertino, CA: Meta Publications.